A M la he visto esta mañana en el Consum. Mientras ella estaba en la cola con su abuela yo estaba en la pescadería con mi madre. Yo siempre quise ser su mejor amiga, y de hecho creí serlo, hasta que a los trece años decidió, junto a E, dejarme de lado por dos macarras. Nos separamos a los dieciséis, cuando ella se matriculó en la escuela de estética y yo en bachillerato. Dos años después me la encontré trabajando en un centro comercial, y quedamos un par de veces, pero después yo me marché y perdimos el contacto.
A N la he visto esta tarde, mientras esperaba en un semáforo con su coche. Ella quería ser mi mejor amiga, pero yo quería serlo de M. A los trece nos hicimos inseparables, pero a los dieciséis me empezó a mentir, y a los diecisiete me cansé de que me tomara por tonta. A día de hoy hacemos como que no nos conocemos. Es la única amiga de la que aún me sigo lamentando el que no sigamos manteniendo contacto y echándome la culpa por ello, aunque sepa que no es así.
A E la he visto conectarse al messenger después de mucho tiempo, aunque no he hablado con ella. Nunca fuimos mejores amigas, ni lo pretendimos, pero nos llevábamos muy bien. A los trece se cambió de colegio pero mantuvimos nuestra amistad. A los dieciséis se fué a otro instituto y conoció a gente nueva. A los dieciocho discutió con M por esa gente y dejó de ser nuestra amiga.
A las tres las conocí en primero de párvulos, con tres años. Pasamos toda nuestra vida juntas; íbamos a los mismos sitios, cenábamos juntas los fines de semana, nos disfrazábamos de lo mismo, nuestras madres eran amigas...hasta que por unas cosas o por otras nos fuimos separando. Y justamente hoy, de una manera u otra, me las he vuelto a encontrar a todas...pero separadas.
Lo primero...¡¡qué calor por dios!! Un día de estos me derrito en mitad de la calle.
Y lo segundo, balance de junio. Por ahora van tres aprobadas, dos con un seis y una con un siete y medio (a ver si ésta me sube un poco la media por que la tengo hecha una pena...) y una suspendida (pero es cálculo, y ya estoy acostumbrada a que sea así ¬¬), así que por ahora no me quejo. Me queda por saber una, aunque no sé a qué esperan para sacarla ya que el examen lo hice el día dieciséis de junio, y por ley disponen de quince días para corregirlo...pero está claro que en mi universidad las fechas se las pasan por ahí, así que toca seguir esperando.
Y lo tercero...hoy retomo mis estudios, sniff!! Qué rápido se me ha pasado mi semana de tocarme las narices lo que quieras y más!! Encima tengo que estudiar las últimas, las que menos me gustan...¡¡y las que no apruebo ni a la de tres!! Qué largo se me va a hacer este verano...
P.D.: Durante este mes de julio no voy a tener mi ración diaria de Dani Mateo (es lo que tiene tener vacaciones...), así que os pongo uno de los videos que grabé cuando fuí a verle.
Pues si, otra vez estoy de mudanza, aunque esta vez es para volver a mi casa. Exacto, me vuelvo a mi querido pueblo. Lo último que quería cuando acabara la carrera es justo lo que está pasando. Mis maravillosos (e ingenuos) planes de hacer las prácticas este verano, que con un poco de suerte me cogieran para trabajar y así poder independizarme se han ido al garete. Me cago en la crisis y en mi por acabar justo este año.
El caso es que no sé cómo leches he ido acumulando tantas chuminadas en este tiempo. Está claro que seis años dan para mucho (y más si eres compradora compulsiva de chorradas de los chinos), pero es que lo mio no es normal. Yo creo que empiezo a tener síndrome de Diógenes, en serio. Qué de bolsas llenas de velas, figuritas chorras con pinzitas para post-its y marcos con fotos. No sé cuántos viajes voy a tener que hacer!
Aunque lo que peor llevo es la pena que me da irme. No es que pensara quedarme aquí de por vida, pero tampoco que me iba a ir tan pronto, de un día para otro. Después de tanto tiempo he cogido cariño a esta pequeña ciudad/pueblo grande, a sus calles y a su gente. A su única calle de tiendas, y a su único parque en el centro. A sus conductores que no saben lo que son los intermitentes y a sus conductores de autobús suicidas, con esas tonta mania de coger las rotondas como si fueran Fernando Alonso. Ay, cómo te voy a echar de menos Castellón!
Supongo que todas las familias tienen problemas, pero lo de mi familia materna es digna de un reportaje de Callejeros. Mucha gente que los conoce (es lo que tiene un pueblo) los califica, literalmente, de 'peor que los gitanos', pero he conocido a gitanos a los que no les llegan ni a la suela de los zapatos.
Hace tiempo ya hablé un poco de alguno de ellos; concretamente de mis primas, y su costumbre de traer niños al mundo como si nada, cuando algunas no tienen ni medios para cuidarlos. En eso no me voy a meter, por que a mi ni me va ni me viene, allá ellas con sus vidas y las de sus hijos, pero cuando tocan a mis padres, mi hermano o yo, la cosa cambia.
El caso es que, como no tienen nada que hacer en todo el día por que ni trabajan ni estudian, se dedican a ir a casas de unos y de otros, beber como locos, y criticar al primero que se les pasa por la cabeza. Y al día siguiente, como si nada, se van a casa del criticado y se ceban con otro. Así todos los días, consiguiendo que lo que empezó como un boliche de petanca se convierta en un balón enorme.
El último rumor ha sido que mi madre va diciendo por ahí que mis primas son unas callejeras, que lo que tienen y lo que son es por estar toda su vida en la calle, y no haciendo algo productivo. Toma ya. Mi madre, que lo único que ha dicho en la vida de sus sobrinas es que demasiado buenas son para los padres y la vida que han llevado. Sin comerlo ni beberlo se ha convertido en el centro de todas las críticas, simplemente por no ser igual que sus hermanos, no tener un marido como sus cuñados y unos hijos como sus sobrinos.
Ni mi padre ni yo lo sabíamos, hasta que el sábado pasado fuimos al bautizo de los dos niños de una de mis primas y nos dimos cuenta de que algo pasaba (algo más de lo normal). Y es que queda muy mal darme dos besos a mi y no dárselos a mi madre, cuando está a mi lado. Eso no se hace.
Cuando se tiene un problema con alguien se va a esa persona y se habla, no te dedicas a ir por ahí diciendo que como nosotros somos marqueses (literal) tenemos derecho a criticar a la gente. De hecho, somos los únicos que no lo hacemos, o si lo hacemos es en casa, sabiendo que de ahí no sale.
Total, que visto el panorama, y que después de la ceremonia no iban a hacer nada salvo beber y fumar porros en casa de la susodicha, nos fuimos para casa: mi padre y yo con un mosqueo increíble y mi madre llorando.
Personalmente, nunca me he metido en líos familiares, en ninguna parte de mis dos familias; he podido dar mi opinión sobre algo o alguien, pero nunca criticando la manera de vivir de cada uno, o las acciones que hacen (y os aseguro que todo lo que hacen es criticable), incluso cuando he sido yo el centro de las opiniones de mis queridos familiares. Pero de esta no pasa. O dejo de hablarles y hacer como que ni los conozco (cosa que ya hago con algunos) o voy directamente a ellos, pierdo todos mis modales y me quedo tan agusto.
Aunque aún no he acabado (me queda uno el jueves) este finde he podido dormir...y qué manera de dormir! Después de que pasara dos días con apenas seis horas de descanso la cama me atrapó durante casi diez horas que me supieron a gloria (si, se puede dormir tanto tiempo seguido).
Las dos últimas semanas han sido las peores y, sobretodo, larguíiiiiiiiisimas; dos semanas de poco dormir, mucho estudiar y nervios, sobretodo, nervios. Todo unido y relacionado, como la pescadilla que se muerde la cola. Pero por ahora la cosa va bien; ya tengo dos notas, y las dos aprobadas. Una optativa de tercero y matemáticas de primero, que me llevaban loca (pero al final he podido con ellas, muajaja!) a la saca. Quince créditos menos para acabar la carrera.
Como os podréis imaginar me he pasado todo este mes metida en la habitación, la cual, por cierto, ya odio (y eso que sólo llevo desde febrero en este piso...). No sé cuántas veces habré cambiado la orientación del escritorio ni cuántas posturas me he inventado para sentarme en la silla (creo que podría escribir hasta un manual), pero, por ahora, veo que ese esfuerzo está teniendo en sus frutos (aunque, como dice un compañero mio, si estudiar da frutos que estudien los árboles, xD!).
Asi que nada...por ahora poco que contar; a ver si acabo ya y empiezo a disfrutar un poco de este verano, que sólo he visto el sol a través de mi ventana (y estoy más blanca que la leche ;) ).
Creo que es de las pocos veces que he sabido qué título poner antes de escribir un post (sin saber qué voy a poner, por cierto).
Dentro de 12+1 días (mierda) empiezo el que, espero, sea mi último junio. Mi último junio. Lo repito una y otra vez en mi cabeza y no me lo creo.
(Claro que, puede que la carrera se alargue, pero bueno, teniendo septiembre y diciembre por delante espero que eso no pase.)
Si todo va bien en menos de un año dejaré la universidad. Qué fuerte. Aún no estoy preparada para hacer un post conmemorativo de los que seguramente vayan a ser los mejores años de mi vida. Si, ya sé que lo van a ser. Tengo mis razones:
1. Los de antes no fueron mejores.
2. Y los de después, tal y como están las cosas, me veo volviendo a casa de mis padres por no tener trabajo.
Así que ese post tendrá que esperar.
Por ahora, lo único que me preocupa es mi último junio con sus 5 exámenes. Las preocupaciones prácticas y proyecto me las guardo para cuando acabe.
Asi pues, creo que voy a seguir desaparecida algún tiempo más. Ser buen@s, cuidaros mucho, y espero veros a la vuelta.
Hay veces que es imposible poder resumir en un post un par de días, ya sea por que no te ha pasado nada o por que te ha pasado de todo.
Esta vez es por lo segundo (menos mal).
Siempre me pasa cuando voy a mi pueblo; estamos todo el día juntos, día y noche, y ésto hace que nos ocurran mil y una anécdotas (sobretodo cuando hay alcohol de por medio), conversaciones trascendentales, opiniones para todos los gustos y alguna que otra riña. Siempre lo mismo, pero siempre diferente.
Pero se acabó, vuelta a la rutina (¡y cómo cuesta!). Vuelta a los apuntes por todas partes, bolis y post-it, trabajos y todo lo demás.
Soy...una chica del montón, una chica normal...al menos eso creo, ya que nunca llamo la atención sobre nada ni sobre nadie, ya que casi siempre, a veces a mi pesar, paso desapercibida...pero soy así.