Cosas de familia
Supongo que todas las familias tienen problemas, pero lo de mi familia materna es digna de un reportaje de Callejeros. Mucha gente que los conoce (es lo que tiene un pueblo) los califica, literalmente, de 'peor que los gitanos', pero he conocido a gitanos a los que no les llegan ni a la suela de los zapatos.
Hace tiempo ya hablé un poco de alguno de ellos; concretamente de mis primas, y su costumbre de traer niños al mundo como si nada, cuando algunas no tienen ni medios para cuidarlos. En eso no me voy a meter, por que a mi ni me va ni me viene, allá ellas con sus vidas y las de sus hijos, pero cuando tocan a mis padres, mi hermano o yo, la cosa cambia.
El caso es que, como no tienen nada que hacer en todo el día por que ni trabajan ni estudian, se dedican a ir a casas de unos y de otros, beber como locos, y criticar al primero que se les pasa por la cabeza. Y al día siguiente, como si nada, se van a casa del criticado y se ceban con otro. Así todos los días, consiguiendo que lo que empezó como un boliche de petanca se convierta en un balón enorme.
El último rumor ha sido que mi madre va diciendo por ahí que mis primas son unas callejeras, que lo que tienen y lo que son es por estar toda su vida en la calle, y no haciendo algo productivo. Toma ya. Mi madre, que lo único que ha dicho en la vida de sus sobrinas es que demasiado buenas son para los padres y la vida que han llevado. Sin comerlo ni beberlo se ha convertido en el centro de todas las críticas, simplemente por no ser igual que sus hermanos, no tener un marido como sus cuñados y unos hijos como sus sobrinos.
Ni mi padre ni yo lo sabíamos, hasta que el sábado pasado fuimos al bautizo de los dos niños de una de mis primas y nos dimos cuenta de que algo pasaba (algo más de lo normal). Y es que queda muy mal darme dos besos a mi y no dárselos a mi madre, cuando está a mi lado. Eso no se hace.
Cuando se tiene un problema con alguien se va a esa persona y se habla, no te dedicas a ir por ahí diciendo que como nosotros somos marqueses (literal) tenemos derecho a criticar a la gente. De hecho, somos los únicos que no lo hacemos, o si lo hacemos es en casa, sabiendo que de ahí no sale.
Total, que visto el panorama, y que después de la ceremonia no iban a hacer nada salvo beber y fumar porros en casa de la susodicha, nos fuimos para casa: mi padre y yo con un mosqueo increíble y mi madre llorando.
Personalmente, nunca me he metido en líos familiares, en ninguna parte de mis dos familias; he podido dar mi opinión sobre algo o alguien, pero nunca criticando la manera de vivir de cada uno, o las acciones que hacen (y os aseguro que todo lo que hacen es criticable), incluso cuando he sido yo el centro de las opiniones de mis queridos familiares. Pero de esta no pasa. O dejo de hablarles y hacer como que ni los conozco (cosa que ya hago con algunos) o voy directamente a ellos, pierdo todos mis modales y me quedo tan agusto.









kilifa dijo
En todas las familias hay algo, no te sofoques por ello.
Me sabe mal por tu madre, que se disgustó.
besitos guapa
24 Junio 2009 | 10:15 AM