De prácticas
Jueves, 6:45 AM. Suena el despertador. ¿Ya? No puede ser. No he dormido casi nada, y lo poco que he dormido ha sido malo. Siempre que me acuesto con la cosa de 'no me tengo que dormir, tengo que oir el despertador' funciona...pero por la noche. Vueltas y vueltas hasta que cojo el sueño. Eso si, me levanto de un salto.
(Comienzo uno de mis propósitos)
Hoy es mi primer día de prácticas. Por fín. Aunque voy a estar tres meses puteada trabajando sin cobrar estoy feliz. Durante muchos momentos de la carrera pensaba que no llegaría este día. Pero por fín ha llegado. Veo el final un poco más nítido.
Cojo el metro una hora después. Está hasta arriba. Dios mio, pero si aún es de noche! Cómo se nota que durante mis años universitarios he ido a clase de 11 o 12 de la mañana hacia delante, salvo alguna excepción (y que en Castellón no hace falta salir una hora antes de casa para llegar a donde sea). Pienso que siempre he preferido la oscuridad de la noche a la de la mañana.
A trabajar, a estudiar...cada uno a su destino. Y yo, a mis prácticas. Más feliz que una perdiz.
Antes de entrar a la oficina-taller-de-todo-un-poco (no sabría exactamente cómo definir el sitio) me tomo un café; tengo que espavilarme de alguna manera. Me apetece fumar. Mierda. La máquina expendedora a mi lado. Doble mierda. Al final acabo comprándome un paquete. Me enciendo uno y me sienta de vicio.
(Fallo en uno de mis propósitos)
Llego y me siento. Vaya, si que conozco a mi compañero de clase. Mierda, el chico gamba. De él se podría aprovechar de todo (y con mucho gusto, por cierto) menos la cabeza. Bueno, bueno, no empecemos con prejuicios, como si nada.
Y comienzo. Primera reunión con mi jefe. Más feliz que...dos perdices (por ejemplo).











tenemosimagenes dijo
¿Y cómo sigue la historia? Jeje.
Ánimo con lo de dejar de fumar...
Saludos!
24 Octubre 2009 | 06:09 PM